jueves, 7 de junio de 2012

Silencio, por favor

¿Por qué es tan difícil comunicarse? ¿Por qué somos incapaces de oír el silencio? Ruido por todas partes. Yo te hablo, tú no escuchas. No me entiendes. No te oigo... Harold Pinter dijo: 
Creo que nos comunicamos perfectamente bien mediante el silencio, con lo que no se dice, y que lo que se habla son evasiones continuas. El silencio redondea el sentido de las palabras
¿Por qué te cuesta tanto entender mi silencio? ¿No estás preparada para el silencio? ¿Te da miedo? ¿No lo oyes? Digo tantas cosas en silencio... 


A veces la incomunicación no es algo excepcional sino cotidiano, una rutina. ¿No me conoces? ¿De verdad no sabes lo que intento decirte? ¿No sabes quién soy? Yo lo que pienso es que no escuchas mis silencios. Las palabras son una excusa, un adorno, un engaño, una parte del camino para llegar a ti. A veces ese camino se bifurca en mil maneras de explicarme y llegan a ninguna parte, se entremezclan, se emborronan, vuelven al punto de partida y todo lo que te hubiera dicho en silencio si escucharas se ha distorsionado y ya no tiene sentido. Porque es imposible la comunicación. 


Las ideas se agolpan en mi mente unas encima de otras, no hay hueco para la decisión y sólo quedan dudas. Soy un ser dudoso (ya lo dije). Incapaz de agarrarme a un argumento sólido y plantarme y ¿sabes por qué? Porque yo tampoco escucho tus silencios. Me empeño ¡no te creas! Intento descifrarlos, son pequeños, escurridizos, rápidos, muy rápidos, rapidísimos. Y se me escapan. 


En ti no hay silencios. Ese es el problema.


Me encantaría pasarme una tarde entera a tu lado escuchando tus silencios. Disfrutando de esa comunicación armónica sin ruido. Entendiendo a la perfección cada gesto, cada mirada, cada pensamiento...


¿Por qué siempre es tan difícil?



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