miércoles, 4 de julio de 2012

Cuarto Creciente


Crecer es difícil. Cuando empiezan a salirte los dientes de leche te duele horrores la boca, cuando estás pegando "el estirón" las piernas parece que te crecen a pedazos y las rodillas se resienten, en la pubertad todo son cambios de estructura y la mayoría de las personas se sienten algo deformes... Pero no me refería a ese tipo de crecimiento, sino al crecimiento personal. Esa fase de autoevaluación en la que un@ se dice:


Soy así. ¿Por qué soy así? ¿Cómo me gustaría ser? ¿Qué debo cambiar? ¿Soy feliz? ¿Qué me haría feliz? ¿Cual es origen de este problema?

Soy como soy por cómo fueron otros y yo tengo la responsabilidad (si quiero) de romper algunas cadenas. ¿Cómo? Primero hay que descubrir cuál es el origen de aquello que quiero cambiar y una vez descubierto, ver la manera.

Hace unos años leyendo un libro altamente recomendable llamado Mujer deseada, mujer deseante de Danièle Flaumenbaum, descubrí lo que son las patologías de linaje y la memoria celular ancestral. No se trata de nada místico sino más bien físico. Somos células, que además son las células de nuestros padres fusionadas en la concepción, que a la vez son las de nuestros abuelos, etc. La carga hormonal y genética de nuestras células nos transmiten la herencia familiar en todos sus sentidos: carácter, predisposición a los problemas, patologías, etc.   
Hay patologías que se repiten una y otra vez a lo largo de la vida de una persona (herpes labiales, migrañas, reglas dolorosas, dolor de rodillas...). El cuerpo se manifiesta para indicar que algo falla. Es como un indicador, una llamada de atención. ¡Hazme caso! ¡Haz caso a este problema que se repite sin motivo! La persona en cuestión puede hacer dos cosas:

1.Poner un parche al problema (tomar un medicamento que alivie en ese instante el dolor).
2.Empezar a investigar la razón de origen de ese problema dentro de su herencia familiar.
Si elige la segunda opción, estará decidiendo crecer personalmente y como decía al principio, crecer es difícil.

Hace unos meses que he decidido crecer y aunque por un lado me siento muy orgullosa de la decisión, debo decir que está siendo francamente difícil, duro, agotador... y a la vez totalmente necesario para saber quién soy y por qué. 

A veces las respuestas están ahí, al alcance de un@ mism@. Son como el cristal a través del que miras el paisaje desde el coche. No ves el cristal, solo el paisaje. Sin embargo el cristal está ahí, es palpable y está mucho más cerca que las ovejitas pastando. 

Hace poco descubrí que Caperucita Roja y yo no somos tan distintas y que el cazador del cuento no es un hombre, sino una mujer inteligente y muy cercana a mí, que sé que jamás me abandonará. 

Y es que en cada historia, siempre hay personajes que están de nuestro lado.


TriceMoon

4 comentarios:

  1. Qué belleza.

    Esta entrada está llena de sabiduría; al leerla me da la impresión de que está impregnada de nostalgia, pero también de esperanza hacia el futuro. Es precioso.

    Por cierto, me apunto esa lectura :)

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    1. Cierto Sira, cuando un@ empieza un proceso de crecimiento va dando pasos hacia atrás. La nostalgia llega, como los recuerdos del pasado. Y esos pasos hacia atrás están ayudandote a caminar hacia delante. Es así de paradójico. ;)

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  2. Siempre es mejor mirar hacia el futuro. Lo pasado, pasado está y siempre sirve de experiencia enriquecedora, se aprende tanto de los errores como de los aciertos, por eso te ayudan para ir creando tu camino.
    Yo creo que de crecer no se para nunca, hasta el final. La persona va haciendose en su camino, con su experiencia de la vida y ¡claro! que te marca la genética, pero en la misma medida que las experiencias, las dificultades, las perdonas que te encuentras....
    Lo que sí estoy segura es que estás creciendo (desde el día que naciste) con una fuerza, una sabiduria y una personalidad desbordante.
    Eres un regalo para este complicado mundo y eres una suerte para todos los que se encuentran en tu camino.

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    1. Mabel, tu comentario es muy positivo pero discrepo en algunas cosas: En mi opinión no es bueno pensar que "el pasado, pasado está". Hay veces que esa actitud actúa como un velo que impide ver lo que realmente pasó. También creo que hay gente que no crece, que se queda estancada en algún punto precísamente por no haber andado hacia atrás un poco; gente que piensa "soy así" y jamás se pregunta el porqué. Las experiencias y el entorno también marcan (cierto), pero en mi opinión son un añadido, algo externo que interactúa con un@ mism@ y su carga genética base. Siempre se parte de lo que somos y dependiendo de la memoria celular que tengamos se construye el resto.

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